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MicrorelatosRelatos

Un mal te quiero

18 julio, 2017 — by Jorge Fernandez0

Y tuve que arruinarlo, como adolescente ansioso y virgen, le dije te quiero justo antes de subirse al bus. Y no uno que haya planificado o improvisado como detalle final. No, fue uno de esos que se salen como desbordados, sin freno y sin proponérselo.

No pudo falsear el asombro en su rostro y yo no sabía si lograba disimular la vergüenza en ese momento. El bus había ya había parado a nuestro llamado y solo atiné a decirle anda, ya sube.

Supe al instante que no volvería a saber de ella, pues a pesar del tiempo, solo teníamos algunos besos anotados en la pequeña libreta que éramos juntos.

Se despidió con un mensaje y me deseó buena suerte y, creo que me la dio, porque cierto es que al cerrarse una puerta, otras se abren presurosas a mi paso.

Crítica y Opinión

28 de Julio: Nada que celebrar

28 julio, 2016 — by Jorge Fernandez2

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El día de la independencia de nuestro país es una fecha importante que trae a la memoria sucesos históricos de guerra, héroes y proclamas de libertad en pro de un pueblo esclavizado.
Con los años, el significado de estas fechas parece haber cambiado, incluso el patriotismo no es lo que debiera ser. En esta fecha parece que lo más esperado es el mensaje del Presidente de la Nación, con un discurso optimista y lleno de promesas falsas, y la parada militar, donde miles de ciudadanos se reúnen para ver desfilar a soldados, caballos y tanques.
Este año no hay nada que celebrar pues tenemos un congreso plagado de fujimoristas que ya han amenazado con hacer lo que les compete sin tomar en cuenta al presidente electo, tenemos una presidenta del congreso que no solo llama a la oposición terrucos de Sendero Luminoso y MRTA sino que además era parte de la mafia fujimontesinista. Tuvimos también una de las elecciones más asquerosas en nuestra historia.
Por si fuera poco, ayer, 27 de julio la fiscal Marcelita Gutiérrez decidió archivar las más de 2074 denuncias por esterilizaciones forzadas que se realizaron en la dictadura fujimorista, denuncias de mujeres a las que el Estado les niega justicia alguna y les voltea la cara con indiferencia.
En un país donde donde el Ministerio de Justicia atiende con rapidez un pedido de indulto a uno de los presidentes (made in Perú) más corruptos del mundo y decide ignorar a miles de mujeres que sufren violencia, no hay nada que celebrar.
En un país donde se sigue eligiendo el mal menor como presidente del país, no hay nada que celebrar.
En un país donde ser gay, lesbiana, trans o bisexual priva a las personas de derechos, no hay nada qué celebrar. Donde el desempleo y leyes desiguales aumentan en beneficio de los más ricos y poderosos, no hay nada que celebrar.
En un país donde la buena formación educativa no es un privilegio de todos, y la cultura no es negocio y solo se le asocia con el ocio, y la delincuencia se ejerce no solo vestido de malandro en zonas rojas sino también con trajes caros desde cargos públicos en el gobierno, no hay nada que celebrar.
Cuando se crean concentraciones de medios para desinformar a la ciudadanía y la programación televisiva se llena de basura en pro de auspicios publicitarios y la estupidificación masiva, no hay nada que celebrar.
Estimado lector, mientras la ley del más pendejo es la ley del más fuerte, y la gente eche basura en las calles, los padres golpeen a sus hijos, y las adolescentes queden embarazadas antes de la mayoría de edad; no hay nada que celebrar.
Existen muchas fallas en nuestro país, a todo nivel, y mientras no seamos parte del cambio que buscamos, ni en esta fecha ni en ninguna otra, no habrá nada que celebrar. Felices fiestas.

Crítica y Opinión

6 de julio: Feliz día a mis maestros

6 julio, 2016 — by Jorge Fernandez0

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Profesores tenemos todos y muchos, en todos los niveles educativos, ya sea la primaria, secundaria, academia, instituto o universidad.
Maestros tenemos pocos. Y hago una diferenciación porque aunque son sinónimos logro distinguirlos, el primero sabe muy bien su materia y te la enseña bien y hasta los recuerdas por su carisma; el maestro sin embargo no solo cumple con su rol de enseñar en un salón de clases, sino que además te deja algo en qué pensar, te motiva, te da sabiduría, te muestra cosas nuevas, te hace ver la vida de forma diferente, un maestro es el que a pesar de los años, recuerdas su rostro, su voz, sus palabras y las atesoras, guardas esos recuerdos y enseñanzas como un regalo precioso.
Entre los maestros que recuerdo con cariño está uno de la primaria, dictaba educación física, Lander es su apellido, nunca supimos su nombre, era flaco, usaba bigote, cabello negro y voz fuerte; era como un amigo, siempre tenía un consejo para dar.
En secundaria recuerdo a dos maestros; Almanza fue tutor de mi clase varios años, enseña matemáticas, hacía chistes, contaba experiencias de su vida intentando hacer que veamos la vida como una lucha constante, y que hagamos lo que hagamos no deberíamos avergonzarnos ni agachar la cabeza; jalé dos bimestres en quinto año aunque él se esforzaba en explicarnos las fórmulas y trucos de forma sencilla, aprobé su curso raspando con once en el promedio final.
Miguel Pachas Almeyda, dicta biología, yo estaba en cuarto de secundaria. No solo nos enseñaba sobre su curso, nos daba clases de moral, de educación sexual, recuerdo que hasta teníamos un espacio para preguntas de esa índole. En el tiempo que lo conocí promovió un proyecto de radio en el colegio donde alumnos de diferentes años podían participar, yo participé. Años después supe que mi maestro de biología estaba presentando su primer libro Georgette de Vallejo al fin de la batalla. Me llena de orgullo saber que ha alcanzado un nombre entre hombres de letras y cultura, hasta Marco Aurelio Denegri lo ha entrevistado. Sin duda es un maestro del que hay mucho por aprender.
Cuando estuve en el instituto, estudiando diseño publicitario, tuve un maestro llamado Carlo Colona, fue un amigo y confidente, dictó varios cursos mientras estuve estudiando, de hecho aprendí más de fotografía con él que de el profesor que dictaba esa materia. Su voz es amable, su mirada refleja la calidad de persona que tiene. Terminando la carrera perdí comunicación con él, siempre lo recuerdo con cariño y nostalgia, fue una persona importante en mi desarrollo.
He tenido otros maestros, aunque no docentes de profesión, pero sí buenos profesionales y amigos; a ellos y a mis maestros de estudios, les deseo un feliz día, en reconocimiento a su esmerada forma de enseñarme, de guiarme y de quererme. Gracias a sus enseñanzas voy por la vida sin tanto tropiezo.

Opinión

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

8 marzo, 2016 — by Jorge Fernandez0

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Mujer, en este día no esperes que te saluden por ser mujer, tú no tuviste ni la suerte ni la culpa de nacer con ese sexo, quizás fue el azar o el destino (si crees en eso), no tienes ningún mérito por serlo, de hecho el mérito es del tipo de espermatozoide (Androsperma- Ginecosperma) en combinación con el ambiente del sistema reproductor femenino.
Te comento que este día en realidad es más conmemorativo que festivo, insisto: no celebramos que seas mujer. Este día celebra la lucha de la mujer trabajadora por un lugar de igualdad en la sociedad, la lucha de la mujer por su propio desarrollo íntegro como persona; una lucha que llevó años, una lucha que aún ahora se sigue dando.
¿Cómo te diferencias o pretendes hacerlo: con maquillaje, con ropa nueva, siendo feminazi, escuchando bachatas y baladas, con un romanticismo cursi que te lleva a elegir malas parejas o luchando y trabajando por tu desarrollo personal y profesional en la sociedad y haciendo valerte en igualdad de derechos?
Mujer, qué celebras hoy realmente.

Relatos

Pequeñas Ansias

21 abril, 2015 — by Jorge Fernandez0

La llenaría de besos lentamente y al ritmo de un guitarra de jazz, ella no se daría cuenta de nada. ¡Sería tan sutil y maquiavélico! Recorrerían mis labios su cuello con cierta desesperación y ella sonreiría plácidamente porque también lo deseaba.

Y mis manos sentirían a pleno la suavidad de su piel, todo fluiría como el mar, en un vaivén acompasado. Y sus gemidos se juntarían con los míos en un canto de susurros, semejantes a la voz de un saxo. ¡Ay! La besaría tanto. Y sería tan sutil y maquiavélico que quizás -algún día- intente hacerlo.